Adventistas Rancagua
  Psicología Cristiana
 

¿De qué depende la felicidad de mi hijo/a?

(Referencia Bibliográfica: “Cómo formar Hijos Vencedores” Nancy Van Pelt)Como razonan los niños pequeños

 La futura felicidad de su hijo/a depende en gran medida de la fotografía mental de sí mismo/a. Es decir, de la forma en que su hijo/a se sienta consigo mismo/a determinará su éxito o fracaso en todo lo que emprenda en la vida. La forma en que se perciba a sí mismo/a influirá en:

-  su conducta

-  su rendimiento escolar

-  la elección de amigos y amigas

-  la elección de pololo/a

-  la elección de carrera

-  la forma en que percibirá asuntos morales y espirituales

-  todas las decisiones que realice.

 

Dicha fotografía mental de sí mismo (autoconcepto y autoestima) comienza a formarse en la primera infancia. Muchos padres comenten el error de añadir a los NO (cuando “corrigen” a su hijos/as)  palabras que rebajan los sentimientos de dignidad del niño o niña, por ejemplo: malo/a, lento/a, feo/a, estúpido/a, tonto/a, ridículo/a, torpe, tarado/a y/o groserías. Además de decir en un tono sarcástico y/o agresivo frases que contribuyen a que el niño/a  forme una imagen negativa de sí mismo/a: “Nunca haces nada bien”; “Siento vergüenza de ti”; “Qué te pasa? Eres tonto/a”, entre muchas otras frases destructivas y humillantes, acompañadas de lenguaje corporal de falta de respeto o descuido emocional con las que el niño/a se ve y siente atacado/a, avergonzado/a y descontento/a consigo mismo/a. Comienzan así, a brotar en su mente semillas negativas tales como: “No sirvo para nada”; “Nunca  podré hacer lo que mi madre o mi padre espera de mí”, es decir el inicio de un escenario donde el niño/a comienza a despreciarse a sí mismo y rehúsa a aceptarse a sí mimo.

 

Por lo tanto es de vital importancia que usted como mamá, como papá, como adulto que está a cargo de la crianza de un niño/a, transmita 3 sentimientos que afectan significativamente la comprensión del niño/a respecto a su dignidad personal:

1)      EL SENTIMIENTO DE QUE ES ÚNICO: cada persona es única. Reconozca en cada uno de sus hijas e hijos el aporte especial que hace a su familia y hágale ver que puede ocupar un lugar importante en su vida.

2)      EL SENTIMIENTO DE QUE FORMA PARTE DE LA FAMILIA: los niños/as se dan cuenta si sus padres se sienten feliz cuando ellos están presentes. Es decir, a partir de este darse cuenta comienzan a detectar si “pertenecen” a la familia o comienza a creer que es un estorbo o un apéndice innecesario. En la medida que se desarrolla sentido de pertenencia, desarrolla la sensación de ser amado/a lo que a su vez le permite establecer confianza básica en las personas.

3)      EL SENTIMIENTO DE QUE ES AMADO/A: Considere a su hijo/a como la persona valiosísima que es, lo cual se manifiesta en una tierna preocupación por él/ella. Amar a nuestros hijos significa que sigue siendo especial y amado para usted aunque usted no apruebe lo que él/ella hace. Es decir, amar no significa aprobar todo. Los hijos necesitan tener la seguridad de que son amados. No necesitan amor condicional: “si te portas bien, mamá te va a querer”; “Si te portas mal nadie te va a querer”, “Si me ayudas, papá te querrá mucho”. O sea, es importante tener claro que no amamos a nuestros hijos por su buen rendimiento escolar, por ser buen deportista, por ser obediente…. Amamos a nuestros hijos porque son nuestros: el más preciado regalo que Dios nos brindó!

 
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